Actualmente, nuestra sociedad capitalista ha conseguido trascender la idea de un mundo sin límites. Estamos ante un monstruo del sobreconsumo que va arrasando de manera progresiva con el medio ambiente, dejando una huella casi imborrable. El derroche y la sobreproducción se han maximizado gracias al capitalismo. La frase que dice: "trabajar más para ganar más", es una mentira, una trampa. El trabajo asalariado y esclavizante ya no es suficiente para mantener a una familia. Si pensamos en el esfuerzo que conlleva mantener el estilo de vida moderno, en especial en la sociedad mexicana, la anterior frase resulta incluso una obscenidad.
Serge Latouche, filósofo francés, afirma en el Pequeño tratado del decrecimiento sereno, que es imperativa la necesidad de un cambio cultural que desemboque en la creación de un nuevo enfoque para abordar los problemas de un sistema social al borde del colapso por hiperconsumo. Y sugiere adoptar, aunque sea una utopía, el modelo decrecentista; además propone replantear el concepto de riqueza y bienestar. Yo no sé si la propuesta de Serge Latouche sea la más adecuada. Lo que me queda claro es que el modelo capitalista sólo favorece a unos cuantos; vuelve a las personas víctimas de una economía agobiante y acelerada; promueve la estupidez masiva gracias a la máquina colonizadora de mentes: la publicidad y la mercadotecnia; ha maximizado el deterioro del medio ambiente y, por si fuera poco, ha globalizado cualquier cantidad de problemas como la pobreza, la drogadicción, los conflictos bélicos, el hambre, la escasez y las migraciones, entre otros.
Serge Latouche, filósofo francés, afirma en el Pequeño tratado del decrecimiento sereno, que es imperativa la necesidad de un cambio cultural que desemboque en la creación de un nuevo enfoque para abordar los problemas de un sistema social al borde del colapso por hiperconsumo. Y sugiere adoptar, aunque sea una utopía, el modelo decrecentista; además propone replantear el concepto de riqueza y bienestar. Yo no sé si la propuesta de Serge Latouche sea la más adecuada. Lo que me queda claro es que el modelo capitalista sólo favorece a unos cuantos; vuelve a las personas víctimas de una economía agobiante y acelerada; promueve la estupidez masiva gracias a la máquina colonizadora de mentes: la publicidad y la mercadotecnia; ha maximizado el deterioro del medio ambiente y, por si fuera poco, ha globalizado cualquier cantidad de problemas como la pobreza, la drogadicción, los conflictos bélicos, el hambre, la escasez y las migraciones, entre otros.
El desafío consiste en liberarnos de las cadenas que nos mantienen prisioneros. La realización de la sociedad del decrecimiento podría lograr la descolonización de nuestro imaginario, pero dicha descolonización resulta un requisito previo para construirla. Los educadores deben desintoxicarse ellos mismos para poder transmitir unas enseñanzas no tóxicas, escribe Latouche.
En mi opinión esas cadenas que menciona Latouche son casi imposibles de romper. A este respecto, Jean Francois Brient dice, en su documental De la servidumbre moderna, que los amos existen porque hemos querido mantenernos esclavos.
El decrecimiento es una propuesta alternativa que propone, principalmente, la sobriedad y la simplicidad voluntaria. Para definir a las personas que deciden vivir con menos y consumir productos de manera responsable, Duane Elgin, activista, escritor y promotor del vivir con menos, acuñó la mencionada expresión simplicidad voluntaria. Las principales razones para generar y proponer este voluntarismo por lo simple, tienen que ver con la mala situación económica, con la ausencia de una verdadera calidad de vida, las diferencias entre quienes consumen en exceso y quienes carecen de lo esencial para vivir, así como el mantener una relación equilibrada con el medio ambiente.
Por eso es necesario ser conscientes y reevaluar las condiciones sociales y ambientales a las que está sometida la civilización moderna. De seguir a este ritmo, los problemas que sufrimos en la actualidad se recrudecerán sin que podamos actuar contra este fenómeno del "sobre": sobreconsumo, sobreendeudamiento, sobrepoblación, sobreproducción... En fin, yo intento sumarme a ese grupo de activistas que promueven y actúan, y hasta ahora he logrado replantear algunos de mis hábitos. Hora es ésta de señalar que nuestros hábitos de consumo y nuestro modus vivendi exigen un nuevo proyecto de sociedad.
El decrecimiento es una propuesta alternativa que propone, principalmente, la sobriedad y la simplicidad voluntaria. Para definir a las personas que deciden vivir con menos y consumir productos de manera responsable, Duane Elgin, activista, escritor y promotor del vivir con menos, acuñó la mencionada expresión simplicidad voluntaria. Las principales razones para generar y proponer este voluntarismo por lo simple, tienen que ver con la mala situación económica, con la ausencia de una verdadera calidad de vida, las diferencias entre quienes consumen en exceso y quienes carecen de lo esencial para vivir, así como el mantener una relación equilibrada con el medio ambiente.
Por eso es necesario ser conscientes y reevaluar las condiciones sociales y ambientales a las que está sometida la civilización moderna. De seguir a este ritmo, los problemas que sufrimos en la actualidad se recrudecerán sin que podamos actuar contra este fenómeno del "sobre": sobreconsumo, sobreendeudamiento, sobrepoblación, sobreproducción... En fin, yo intento sumarme a ese grupo de activistas que promueven y actúan, y hasta ahora he logrado replantear algunos de mis hábitos. Hora es ésta de señalar que nuestros hábitos de consumo y nuestro modus vivendi exigen un nuevo proyecto de sociedad.
2 comentarios:
Sí, puede sonar utópico, pero toca puntos centrales de la problemática actual; además, plantea algunas soluciones prácticas, casi imposibles de alcanzar en la situación humana actual (mi grado de confianza en la humanidad es muy bajo, poco mayor que el tuyo, solamente).
Saludos, Ismael.
Eduardo Ambriz.
Eduardo: Estamos en el mismo canal. ¿Acaso se puede ser pesimista sin ser objetivo? En lo personal lo dudo. Creo que tú piensas igual.
¡Saludos!
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