La creación como silencio interior

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Hay quienes piensan que el aislamiento es necesario para la creación. Lo cierto es que han sido muchos los creadores que se han alejado de la cotidianidad para encontrar su inspiración y materializarla. Henri Bergson afirmó de manera lacónica que "todo se haya en nosotros mismos". Si todo creador fuera fiel a ese principio, se haría del silencio la principal fuente de creación; sin embargo, hay creadores que prefieren el bullicio, la música o el ruido del exterior. Indudablemente es la búsqueda de inspiración lo que motiva a tantos artistas a recogerse en espacios que la vida cotidiana no logra posibilitar.

Toda obra nos da una señal sobre su autor; es como una luz que nos guía por donde es posible. Y es que hay obras que valen más por su silencio, por la expresión misma, que por la vida de sus autores. El silencio admirativo es tan grande que sólo es posible mantenerlo frente a una obra. Esto se clarifica al conocer la vida del creador porque los autores plasman de intimidad su obra, y gustan de custodiar en ella sus profundos sentimientos. ¿Acaso no es esto una especie de silencio?

Para Federico García Lorca el silencio contemplativo nace de la pasión, del fuego. Por ello es necesario aquietar la impaciencia, y estar convencido de que sólo mediante el silencio, la obra irá naciendo, hasta que ya finalizada muestre su profundidad. Por eso, García Lorca dice: ¿Qué voy a decir yo de esas nubes, de ese cielo? Mirar, mirar. Mirarlas, mirarle, y nada más. Aprender el quehacer silencioso y constante parece necesario. Las palabras de Lorca son comunes a todos aquellos que valoran la contemplación como un hallazgo personal. Casi como un deber.

Ludwig Mies Van Rohe buscaba la sencillez, la simplicidad, la austeridad para mostrar la grandeza de los detalles que, posteriormente, darían fruto en el pensamiento minimalista. La figura del arquitecto alemán se impuso desde el silencio, abriendo un nuevo lenguaje, inaugurando lo que el llamaba "construcción de piel y huesos". Para Van Der Rohe el silencio es el efecto del hombre que abandona todo lo innecesario para contactar con lo fundamental.

Necesario es mencionar que el silencio también es una forma de decir sin precisar palabras. Por tanto, el silencio también es manifestativo. A este respecto, Heidegger establecía que callar es una forma de hablar, adelantándose con esto a la interpretación del lenguaje.


En la actualidad es difícil apartarse del ruido cotidiano. Casi resulta imposible alejarse del mundo, aunque personalmente creo que el verdadero silencio debe ser interior.